domingo, 25 de novembro de 2007

¡HASTA SIEMPRE, FERNANDO!

(1921-2007)

Fernando Fernán Gómez nace en Lima, Perú el 21 de agosto de 1921, aunque algunas referencias dicen que su fecha de nacimiento fue el día 28 en Buenos Aires. Su madre, la actriz de teatro Carola Fernán Gómez, estaba de gira por Sudamérica cuando él nació en Lima y su nacimiento fue registrado días más tarde en Argentina.
Estudió Filosofía y Letras en Madrid, pero su verdadera vocación lo condujo al teatro, actividad que practicó hasta principios de los años 40 para dedicarse al cine, como actor y como director.
A partir de 1984, vuelca su cada vez más intensa vocación literaria en la novela, iniciándose en El viaje a ninguna parte, a la que le siguen El vendedor de naranjas, El mal amor, El mar y el tiempo, El ascensor de los borrachos, La Puerta del Sol y La cruz y el lirio dorado.
Se casó y divorció de la cantante María Dolores Pradera (1947-1959) con la que tuvo una hija, la actriz Helena Fernán Gómez, y un hijo, Fernando, relacionado con el mundo de la cultura. Actualmente su compañera es la actriz Emma Cohen, con la que mantiene una relación desde hace ya bastantes años.
De su mano entró el cine en la Real Academia Española. Actor, director de cine y de teatro, dramaturgo, guionista, novelista y autor de memorias, pocos intelectuales reúnen un perfil más adecuado para ocupar el sillón B de la institución encargada de estudiar y enriquecer el lenguaje.
Confiesa sin ningún empacho que tiene mal carácter. Es más, cuando un periodista lo define como cascarrabias, Fernando Fernán Gómez precisa que se trata de un calificativo muy amable.

Fonte Culturalia

sábado, 17 de novembro de 2007

Carmen París

La cantante española interpreta hoy una poesía de Pablo Neruda.




Para Que Tú Me Oigas

Para que tú me oigas,
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como, quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejos súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.