sexta-feira, 14 de julho de 2006



Salvador Dalí
Nacido en una familia burguesa del Ampurdán, su padre, Salvador Dalí Cusí, era notario de profesión pero siempre manifestó enorme interés por el cultivo de las artes, lo que acabaría beneficiando a Salvador Dalí. En principio acude a la Escuela Municipal de Figueres y cursa estudios secundarios en el Colegio La Salle de la misma localidad. A los diez años ya dibuja y pinta con mucha regularidad, sobre todo retratos de miembros de su familia y paisajes. Parece que ya en 1916 había conocido el Impresionismo y el Divisionismo a través de la colección que poesía el pintor Ramón Pichot (ambas familias, los Dalí y los Pichot, mantenían fuertes lazos de amistad). Con 12 años ingresa en tres centros de enseñanzas, el colegio de los Hermanos Maristas, el Instituto de Figueres y la Escuela Municipal de Dibujo, cuyo director era Juan Núñez Fernández, que descubriría su potencial. Creador muy precoz, ya en 1919-1920 trabajaba en clave impresionista (Autorretrato, Chicas haciendo encaje) Del mismo modo que en su pintura, también sería un prolífico escritor buscando explicar en primera persona los fundamentos de su vida y de su obra. Sus primeros artículos aparecen en 1919 en la revista local "Studium"; redactaba la sección "Los grandes maestros de la pintura" y allí reflejó cuáles eran sus modelos de referencia: Velázquez, Goya, El Greco, Durero, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. En 1919 expone en una colectiva de jóvenes artistas locales (Josep Bonaterra y Josep Montoriol) en la Sociedad de Conciertos de Figueres y, poco después, se le encarga el cartel anunciador de las fiestas de la Santa Creu en Figueres. En 1922 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde estudiaría hasta 1926, cuando es expulsado de forma definitiva. También se instala en esos años en la Residencia de Estudiantes, donde hace amistad con futuras personalidades como Luis Buñuel, Federico García Lorca, José Bello, José Moreno Villa, etc. Ese grupo era, en palabras de Dalí, "estridente y revolucionario", y había asumido algunas actitudes provocativas del recién concluido Ultraísmo, el primer ismo literario y artístico español. De forma paralela, asiste a las clases de pintura que ofrecía Julio Moisés en su llamada Academia Libre; allí conocería a Benjamín Palencia, Francisco Bores o Maruja Mallo, nombres punteros del arte español de vanguardia en el primer tercio del s. XX. En 1925 participa en la primera Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos, celebrada en Madrid. Allí demostró que era el joven artista que mejor entendía las diversas corrientes que dominaban el arte europeo: el post-cubismo, el purismo y las nuevas figuraciones. Esa maestría se debía tanto a su capacidad de asimilación como al acceso que tenía a las principales revistas culturales del momento, como "L'Esprit Nouveau" (1920-1925) o Valori Plastici (1918-1921). A finales de ese mismo celebra su primera exposición individual, que tiene lugar en las Galerías Dalmau de Barcelona, en diciembre. En el catálogo de dicha muestra, que tuvo una excelente acogida, el artista intercala citas del pensamiento del pintor francés del s. XIX J.A.D. Ingres sobre la importancia del dibujo en el arte. En febrero de 1926, en una importante muestra aún poco conocida para el gran público, titulada "Arte Catalán Moderno", presenta en Madrid dos de sus obras capitales de esos primeros años, Muchacha en la ventana y Venus y marinero (Homenaje a Salvat-Papasseit). La crítica de la época le definirá como un "neo-verista" y Rafael Benet, en "Gaseta de les Arts" afirmará que mostraba "gusto por los ritmos compensadores: movimientos basculares. Gracia, Orden, Claridad. Ingres, Lhote, el último Carrà. Cuenta con Casorati y, sobre todo, con Ubaldo Oppi". Los hechos se suceden con rapidez en ese año 1926. Es expulsado de forma definitiva de la Escuela de San Fernando por negarse a ser examinado de una asignatura ya que pensaba que ninguno de los profesores sabía más que él de esa materia. También en 1926 realiza junto a su madre y su hermana Anna Maria el tan ansiado viaje a los Países Bajos, donde admira en directo la pintura de los primitivos flamencos y la posterior de Vermeer de Delft. Durante ese viaje hace escala en París para cumplir otro de sus deseos, conocer a Pablo Picasso en persona. También entabla amistad con Manuel Ángeles Ortiz y se reencuentra con Francisco Bores y Luis Buñuel, con quienes visita el Louvre y acude a las tertulias artísticas que frecuenta la abundante colonia española en la capital francesa. En 1926 la estrecha amistad que mantiene con Federico García Lorca culmina con la publicación por parte del poeta andaluz de la "Oda a Salvador Dalí", que publica en abril la prestigiosa "Revista de Occidente". En diciembre de ese año expone por segunda vez en la Galería Dalmau de Barcelona y estrecha sus lazos de amistad con Lorca; entre los textos más importantes que estimuló esa amistad estaría el "Sant Sebastià", publicado en "L'Amic de les Arts" (Sitges) en julio de 1927 y que hacía referencia a la ironía como medio para definir un nuevo arte. Sus primeros cuadros surrealistas se pintan en Cataluña. La miel es más dulce que la sangre y Aparato y mano serán su sonado envío al Saló de Tardor de Barcelona de 1927. Ese mismo año realiza los decorados para la obra teatral de Federico García Lorca "Mariana Pineda", así como para "La familia del arlequín", de Adrià Gual. Poco después, en la primavera de 1928, se produce el distanciamiento con Lorca, al que acusa de practicar una poesía folclorista y poco moderna. En marzo de 1928 firma el "Manifest Groc" (Manifest Antiartístic Catalá), junto a Sebastià Gasch y a Lluís Montanyá. En ese texto se enfrentan a la tradición más reaccionaria y adoptan una actitud plenamente moderna por su condición de polémica. Ese "Manifest Groc" concluye con una lista de los artistas y escritores más admirados entonces por ellos tres: Picasso, Juan Gris, Miró, Le Corbusier, Ozenfant, De Chirico, Jean Cocteau, André Breton, etc. Los cuadros de 1928 y comienzos de 1929 son de plena experimentación; en ocasiones utiliza arena o corcho. Incluso llega a acercarse mucho a los límites de la abstracción en obras como Sol (1928). En 1929 regresa a París, donde Joan Miró le pone en contacto con Tristan Tzara y otros miembros del surrealismo, grupo dominado por André Breton, que finalmente le acepta. Ese mismo año rueda, junto a su amigo Luis Buñuel, "Un chien andalou", considerada por la crítica como la primera película surrealista, y pinta El juego lúgubre, donde mezcla de forma novedosa automatismo y narración de los sueños. En 1929 expone por primera vez en París; se trata de la muestra individual que le organiza la Galería Goemans, donde presenta entre otros lienzos, El enigma del deseo y El gran masturbador. Para Dalí, el surrealismo estaba demasiado anclado en la escritura y pintura automáticas; es entonces cuando desarrolla su propia interpretación del surrealismo, en el llamado "método paranoico-crítico", que define como "método espontáneo de conocimiento irracional basado en la asociación interpretativa crítica de fenómenos delirantes". Tanto Dalí como los surrealistas mostraron además enorme interés por las teorías psicoanalíticas del doctor vienés Sigmund Freud. Más que un interés científico, les atraían las posibilidades artísticas que podía tener así como la importancia del inconsciente como fuente inagotable de imágenes poéticas. En verano de 1929 conoce a Gala (Helena Diakonoff), que había sido invitada a Cadaqués junto a su marido, el poeta Paul Eluard, el matrimonio Magritte y el galerista Camille Goemans. A partir de ese momento, la relación entre Dalí y Gala se hace inquebrantable, de modo que la segunda decide separarse de su marido. En 1930 colabora con Luis Buñuel en el guión de "La edad de oro". Pronuncia en el Ateneo barcelonés su conferencia "Posició moral del surrealisme", en consonancia con un nuevo interés hacia ese ismo, que se refleja en el número monográfico que dedica el "Butlletí de l'Agrupament Escolar de l'Academia i Laboratori de Ciencies Mediques" de Barcelona, que apareció ilustrado con obras de Dalí, Miró, Planells o Ángeles Santos. En esos años, la parisina Galería Pierre Colle celebra exposiciones individuales de Dalí en 1931, 1932 y 1933. Dicho galerista le presentará a Julian Levy, quien será su promotor en Estados Unidos. Otras intervenciones destacadas de esos primeros años treinta son su Exposición en la Llibreria Catalònia (1933), con seis fotos de Man Ray, muestra que fue apoyada por los miembros de ADLAN (Amics De L'Art Nou), destacada agrupación artística de los primeros años treinta; en la Exposición Internacional de Tenerife (1935); en la Exposition surréaliste d'objets, en la Galería Charles Ratton de París, y en Fantastic Art, Dada, Surrealism, en el Museum of Modern Art de Nueva York (1936). En 1936 pinta Construcción blanda con judías hervidas. Premonición de la guerra civil; se trata de una de sus obras más salvajes, más descarnadas, en la que sabe combinar la máxima deformación de los dos personajes con la extremada objetividad del cielo. Dalí comenzaba a ser un personaje público -famoso ya era desde hacía años- y esa ascensión bien podría reflejarse en la portada que le dedicó la revista "Time" el 14 de diciembre de 1936. Su siguiente ámbito de acción será Estados Unidos; allí, el galerista Julian Levy le organiza cinco muestras individuales entre 1933 y 1939. De 1940 a 1948 vive en Estados Unidos, pronunciando conferencias, diseñando joyas y trabajando para los estudios de Hollywood. Su relación con el grupo surrealista concluyó por esos años; hubo un primer intento de apartarle en 1934, cuando se mostró indiferente a los deseos de integrar al surrealismo en el Partido Comunista. Pero su expulsión definitiva se produce en 1941, cuando André Breton descalifica su vuelta al clasicismo tildándolo de retórico y académico. En noviembre de 1942 el Museum of Modern Art de Nueva York le dedica una gran retrospectiva, con 50 cuadros, 17 dibujos y seis joyas. La exposición realizó después una itinerancia por ocho ciudades norteamericanas, con lo que eso supondría de promoción definitiva de Dalí en el nuevo continente. En Estados Unidos organiza múltiples actos, que le dan fama y dinero. Realiza campañas publicitarias para prestigiosas revistas como "Vogue"; diseña y crea el pabellón "El Sueño de Venus" para la Feria Mundial de 1939; dibuja figurines y escenarios para obras de teatro, etc. Su relación con el cine no hace sino aumentar en los años de estancia en Norteamérica. En 1935 publica el guión de "Babaouo", aunque el film no llegó a realizarse nunca; algo similar le sucedió con los hermanos Marx, para quienes escribió un guión, "Giraffes on Horseback Salad". En 1945 rueda una secuencia para la película de Alfred Hitchcock "Spellbound", que en España se tituló "Recuerda". En 1948 regresa a España y se instala en Port Lligat, desde donde sorprende de nuevo al mundo cuando se declara profundamente católico y partidario del régimen del general Francisco Franco. Tres años después, en 1951, publica el llamado "Manifiesto místico", ensayo donde explica su nueva actitud artística, de clara emulación hacia algunos de los grandes maestros de la pintura, así como el nuevo fervor religioso que estaba experimentando. Ese periodo se puede observar en obras como Leda atómica o la primera versión de la Madonna de Port Lligat, ambas firmadas en 1949. Ese periodo fue denominado por el artista como "místico-nuclear" y se extendería desde 1949 hasta los años 70. Como el propio artista reconoció, "la explosión atómica del 6 de agosto de 1945 (Hiroshima) me conmocionó sísmicamente. A partir de entonces el átomo se convirtió en el alimento favorito de mis pensamientos". Una de sus obsesiones más constantes de esos años será el cuadro de Millet titulado El Angelus, que provocó en Dalí una doble conmoción, pictórica y psicológica. Es decir, no sólo estudió las formas o la composición que había en el cuadro de Millet, sino que creyó reconocer esas figuras en diversos elementos del paisaje. En 1963 redactaría un libro, "El mito trágico del Angelus de Millet", en el que explica el proceso a partir del cual surgió toda esa serie de imágenes y asociaciones delirantes. A finales de los años 50 se acerca de forma muy personal al Expresionismo abstracto norteamericano, sintiendo especial admiración hacia Willem de Kooning. Más tarde, en los años 60, trabajaría en movimientos tan conocidos como el pop-art o el arte óptico. No fue Dalí, a lo largo de su carrera, partidario de "crear escuela", pero ésta finalmente se produjo, de modo que se puede hablar con total propiedad de "dalinianos", aquellos jóvenes pintores catalanes que tomaron su arte como modelo a seguir. Entre ellos, podríamos mencionar a Joan Massanet (1899-1969), que conoció a Dalí en 1927 y que realizaría una pintura plagada de préstamos del arte de Dalí, junto a otros de Magritte y de Giorgio de Chirico; Ángel Planells (1901-1989), que había conocido a Dalí en 1920 en Cadaqués; o Artur Carbonell (1906-1973). Además, la huella de Dalí en la pintura española es mucho más profunda y aparece en numerosos protagonistas de esos años. Sus colaboraciones escritas y gráficas se producen en revistas tan destacadas como las francesas "Cahiers d'Art", "La révolution surréaliste", "Le surréalisme su service de la révolution" o "Minotaure"; o como las españolas "La Gaceta Literaria", "Litoral", "L'Amic de les Arts", "Verso y Prosa", etc. Como autor de libros, el primero por orden cronológico es "La femme visible" (1930), al que siguen "Babaouo" (1932) o "La conquête de l'irrationel" (1935) entre otros. Sus memorias aparecen en 1942, "The secret life of Salvador Dalí", sin duda una de sus obras literarias más sugerentes. También cabría mencionar "Diario de un genio" (1964) y "Confesiones inconfesables" (1973). Como ilustrador, los trabajos más destacados de su carrera fueron los 30 aguafuertes de "Los cantos de Maldoror", del Conde de Lautrémont (1934); las doce litografías para "Don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes (1957); y las cien xilografías en color para la "Divina Comedia", de Dante (1960). Los últimos quince años de su vida están jalonados por el reconocimiento nacional e internacional a toda su producción. Así, en 1974 se inaugura el Teatro-Museo Dalí en Figueres. En 1982 -año de la muerte de Gala- se inaugura el Museo Salvador Dalí en St. Petersburg (Florida, Estados Unidos) y S.M. el rey Juan Carlos I le nombra Marqués de Púbol. Por fin, en 1983 crea la Fundación Gala-Salvador Dalí en Figueres.